¡¡¡Hola mis jodidos frikis!!! Estaba yo, como siempre, en mi sillón con capacidad motora a cuatro ruedas y cinética giratoria, cuando en una de esas vueltas me metí en el twitter. No lo usaba desde los JJOO, así que pulsé en la pestaña de "Actividad" y... no tenía ningún comentario. La verdad: me lo esperaba. Y es que ahora mismo estamos en un periodo delicado al que yo llamo "EFA". Uefa no, EFA, E-F-A. Que esto no va de fútbol, joder.
A lo que íbamos. EFA son las siglas de "Exámenes Finales de Agosto". Ahora que lo pienso, UEFA bien podría ser: "University Exams Final August". Oh, my GOD! ¡¡¡¡ESTÁN POR TODAS PARTES!!!! Pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Lo importante aquí es que tenemos una situación crítica, y más aun con la crisis. El final de Agosto siempre ha representado las últimas semanas que tienen los estudiantes para prepararse sus exámenes de Septiembre. Salvo cuando estabas en el colegio, que ahí prácticamente te la sudaba mucho. Pero una vez que avanzas por el instituto, empiezas a perder vacaciones sin que te des cuenta.
Lo peor es cuando llegas a la universidad. Antes tú tenías navidad, semana santa y vacaciones de verano. En la universidad tienes...mes y medio de verano y punto. Las navidades las usas para estudiar los exámenes de febrero. La semana santa es para los exámenes de junio, que tú dirás: "¿Para qué coño voy a estudiar en semana santa si aun me faltan casi dos meses para los exámenes?". Pues mira: ¡¿ACASO ERES IMBÉCIL?! Vas a volver a la universidad y vas a tener que hacer TRES trabajos, CUATRO cuadernos de prácticas, DOS exposiciones y si te toca un profesor que va de "guay" UN p*** mapa mental. Y ahora yo te pregunto: ¡¿PARA QUÉ COÑO QUIERES UN MAPA MENTAL?! ¡¡PARA NADA!! ¡¡ES SOLO PARA HACERTE SUFRIR!! ¡PARA QUE NO TENGAS TIEMPO PARA ESTUDIAR!
Así es como se aseguran de que cuando acabes la carrera ya no seas niño. Te quitan poco a poco la libertad, el tiempo para dedicarte a lo que te gusta, pero sobre todo, te quitan tu hora de ver los dibujos animados mientras meriendas chocolate con pan (sollozos).
De vuelta a la realidad, podemos decir que esta es la época más deprimente y agobiante para cualquier estudiante universitario que se precie. Esto provoca un desánimo en el ambiente familiar que cataliza la negatividad del hijo hacia la familia, convirtiendo la convivencia en una rutina diaria en la que tu madre y/o padre te preguntan:
"Hijo, ¿has estudiado ya?"
"Mamá y/o Papá, ¿qué coj**** te crees que llevo haciendo desde las 9 que me desperté?"
"¡Ja! Lo que me sorprende es que te hayas levantado a las 9, ¿seguro que no te has tocado la barriga un poco? Que yo antes te he visto con el portátil encendido, ¿eh?"
"Mamá y/o Papá, que necesito el portátil para estudiar. Anda, ¿por qué no te vas a darle el coñazo a tu otro hijo? ¿Ese que si se está tocando los huevecillos y me dejas a mí estudiar en paz?"
"Bueno, bueno, pero que si te molesta el portátil para estudiar te lo quito, ¿eh?"
...
...
...
"¡Fuera de mi cuarto!"
Esto es lo que a la larga acaba provocando los típicos síntomas de depresión pre-examen. La tensión en el ambiente familiar crece. El hijo, sin conocimiento propio, empieza a despertarse malhumorado y agrio. La situación termina por volverse inestable cuando el padre y/o madre dicen lo siguiente:
"Pues el primo del hijo de la cuñada de la prima segunda por parte de padre de la abuela que luego dio a luz a los seis hijos, que uno de ellos es carnicero aunque esto no tenga nada que ver, le dijo el otro día a la sobrina de la madre de la vecina del quinto del bloque de al lado, la que trabaja en la peluquería, que la mujer que se dedica a la prostitución en la esquina del barrio de tu tío Andrés tiene tres hijos en la universidad y a ninguno le ha quedado ni una. Y creo que uno está estudiando lo mismo que tú, ¿quieres que le llame y le diga que si te puede echar una mano?"
Tú, que sin saber cómo, le has seguido el hilo a tu madre y en cuanto te ha mencionado a tu tío ya sabes a quién se refiere respondes:
"Mamá, uno de esos niños se dedica a la droga, el otro es proxeneta y el que queda fue el único que se metió en la universidad y se puso a estudiar periodismo. Y por última vez, ¡YO ESTUDIO ARTE, JODER!"
Esta situación es una de las mayores tragedias de la historia de los estudiantes. Sin embargo, es posible que como cualquier otra cosa inútil de la que os hablo tenga su némesis. ¿Qué hay de aquellos niños que no les queda ninguna para Septiembre? ¿Cómo pasan el verano? Esta es su historia:
"Hijo a ver si dejas ya el portátil, ¿por qué no llamas a un amigo o algo y sales con él un rato?"
Aviso: los nombres han sido sustituidos por otros que supongo tienen copyright.
"Mamá y/o Papá, a Mufasa le han quedado "X" y se pasa el día estudiando. Pepito Grillo se ha ido a un campamento. Blancanieves ha dejado a su novio y se ha liado con Aladdín. A Darth Vader le han comprado una espada de luz y ahora no la suelta y no quiere salir de casa. El único que queda es Jafar y sus padres no le dejan ir por ahí hasta que se ponga unas gafas porque no ve nada. ¿Con quién salgo?"
"¿Y si te pones a mirar lo que necesitas para el año que viene?"
"Buen intento"
Esto lleva a un desequilibrio emocional entre "no quiero ir a la universidad" y "necesito ir a la universidad para mantenerme ocupado". Un problemón de cinco palotes. Comentad si os ha pasado alguna estas situaciones.
martes, 21 de agosto de 2012
domingo, 5 de agosto de 2012
¿Vacaciones?
¡¡Hola mis jodidos frikis!! Ya sé, ya sé... me habéis hecho muñecos vudús y os habéis cagado en la reconcha de mi madre. Lo entiendo. Pero este es MI blog y yo también tengo derecho a vacaciones. Y es que me he pasado todo el mes de julio un pelín ocupado, que si ahora me culturizo un poco, ahora hago un puzzle, luego me compran por fin una consola tras 13 años pidiéndola (esto me ha llevado más tiempo del previsto) y por último he estado yendo de un sitio a otro. Todo muy hippie y muy bohemio, visitando amigos, siendo un gorrón en el piso de familiares, etc, etc.
Lo importante aquí es que he vuelto. En efecto, me he cansado de tocarme los testículos a dos manos y he acabado volviendo la vista a este blog que he dejado abandonado durante un mes. A decir verdad, necesitaba un descansillo después del mes de exámenes, y me ha venido de co******. Pero claro, me he acordado de vosotros y me ha dado mal sabor de boca que no haya dicho nada durante tanto tiempo.
Sinceramente, tampoco es que ahora mismo tenga mucho de lo que hablar. Y como me gusta mantener mi vida privada, privada, como mucho os puedo hablar sobre el tremendo calor que hace en mi casa ahora mismo. Mi padre tiene la obsesión malsana de poner el aire a 25 grados, en un pueblo donde a la sombra hace siempre 55º. Mi madre deja las ventanas abiertas hasta las 12, y eso que la mitad de la familia somos alérgicos al polvo y a la luz solar. Pero hay algo que creo que es común, y que todos odiamos en los días con tanto calor que parece que podríamos derretirnos pisando la acera.
La situación es la siguiente: tú tienes tu cuarto con la puerta cerrada, y además está frequito porque la noche anterior te aseguraste de tener el aire o el ventilador en su defecto puesto para que hiciera frío. Pero tú madre se despierta a esas horas inhumanas, las 7 u 8 adm (adm = Antes de lo Dictado Moralmente = 11 o 12 de la mañana, casos extremos las 3 de la tarde, a una hora y media de la hora del café) y piensa "madre mía, llevo sin ver a mi hijo desde ayer, voy a ver si está bien". Madres del mundo: hemos estado durmiendo, no tomando drogas, ni tampoco nos hemos ido a un viaje alrededor del mundo como si fuéramos los reyes magos o papá noel. Pero tu madre entra en tu cuarto y te abre la puerta, se acerca sigilosamente y te planta un beso. Yo lo llamo el "Beso Durmiente con Efecto Retardado". Se trata del beso de la bella durmiente, el de la película de Disney. Lo del efecto retardado es porque a la media hora ya te estás despertando de tu profundo sueño, y como no te ha cerrado la puerta empiezas a sudar, te duele la cabeza, tienes hambre, y otras sensaciones desagradables que vendrán según como hayas pasado la noche.
Lo peor puede ser cuando tu madre entra en tu cuarto a cualquier otra hora del día. Tú te has afanado en enseñarle a tu madre a llamar a la puerta, pero a tu madre eso le da igual. Se la suda, como quien dice. La conversación acaba siendo más o menos así:
-Toc, toc
-¿Quién es?
-Tú madre
-Ahora estoy ocupado, no entres
Tú madre entra igualmente
-Es solo un momento para dejarte ropa
-Mamá, por el amor de Dios, te tengo dicho que no entres, ¿y si estuviera haciendo algo qué?
-¿Algo de qué?
-¡Pues yo que sé! Pero imagínate que estoy haciendo algo que no quiero que veas, y tú pasando como te da la gana.
-Anda ya, si lo que no te haya visto ya. ¿Quién crees que te limpiaba cuando eras chico? ¿Tú padre? ¡Ja!
-Mamá, eso era cuando era chico, ahora soy mayor.
-¡Uy! Mira como me tienes la cama. Y la mesa. ¿No te da na?
-¿Na de qué?
-¿Y si viene alguien y lo ve todo así? ¿No te da vergüenza?
-Mamá, no va a venir nadie. La gente suele avisar, no se presenta por la cara diciendo que quiere entrar y registrarnos la casa. Además, ¿para qué querría nadie entrar a mi cuarto? Y aunque quisiera yo no le iba a dejar entrar así que no pasa nada.
-Pero puede pasar, puede venir alguien y ver tu cuarto. ¿No te da cosa que lo vean así? Anda, vamos a hacer la cama.
-Pero mamá...
-¡Que hagas la cama!
Te pones a hacer la cama
-Madre mía, parece mentira que con lo grande que eres no sepas todavía hacerte la cama
-Mamá, si la estoy haciendo bien
-Bien, dice. Eso no se hace así, el dobladillo se mete por dentro, pero antes tienes que doblar el filo para que salga y se quede bonito.
-Pero mamá, si a mi me gusta así, ¿qué mas da?
-¡Claro que da! Así no se hace la cama, anda trae que tú se ve que no estás por la labor de ayudar a tu madre
-¡Pero si no me dejas hacerla!
-Como para dejarte, si ni siquiera has sacudido bien la sábana ni nada.
-¡Pero si me has tenido media hora sacudiendo la sábana!
-Deja de quejarte y ponte con la mesa que la tienes llena de cosas por todas partes.
-Pues yo sé donde está cada cosa.
-¡Pero yo no! ¿Y si luego me encuentro algo donde lo dejo? Como lo tienes todo puesto donde te da la gana, ¿qué hago? ¿Te lo dejo encima de la cama y que lo coloques tú también donde quieras?
-Pues en verdad no estaría mal...
-¡Pues no! Así no se hacen las cosas. Ya estás recogiendo tu cuarto y poniéndolo todo donde debe estar. ¡Vamos!
Tras terminar de hacer la cama y de recoger por fin tu cuarto tal y como tu madre lo tenía planeado en su cabeza, a parte de otro par de discusiones sobre lo perro que eres, por fin tu madre se marcha del cuarto. Pero a los cinco minutos llega tu padre.
-Aquí hace frío
-Papá, afuera hace calor
-Porque estamos en verano, es normal
-Pues por eso aquí hace frío, para no asarme.
Si tu padre se parece al mio, no te dirá más. Se moverá solo por tu cuarto buscando el mando del aire hasta que lo encuentre. Te subirá la temperatura a 26º y te pondrá el ventilador al mínimo. Por último se irá llevándose el mando consigo. Antes de cerrar la pueta:
-Por cierto, llevas todo el verano pegado al ordenador, ya podías dejarlo y dedicarte a hacer algo de provecho
-Papá, he salido limpio del curso, estoy de vacaciones y no tengo nada que hacer, ¿qué quieres que haga?
-Que trabajes y dejes el portátil
Antes de que puedas responder cerrará la puerta y se irá.
Bienvenidos a mis vacaciones de verano.
Lo importante aquí es que he vuelto. En efecto, me he cansado de tocarme los testículos a dos manos y he acabado volviendo la vista a este blog que he dejado abandonado durante un mes. A decir verdad, necesitaba un descansillo después del mes de exámenes, y me ha venido de co******. Pero claro, me he acordado de vosotros y me ha dado mal sabor de boca que no haya dicho nada durante tanto tiempo.
Sinceramente, tampoco es que ahora mismo tenga mucho de lo que hablar. Y como me gusta mantener mi vida privada, privada, como mucho os puedo hablar sobre el tremendo calor que hace en mi casa ahora mismo. Mi padre tiene la obsesión malsana de poner el aire a 25 grados, en un pueblo donde a la sombra hace siempre 55º. Mi madre deja las ventanas abiertas hasta las 12, y eso que la mitad de la familia somos alérgicos al polvo y a la luz solar. Pero hay algo que creo que es común, y que todos odiamos en los días con tanto calor que parece que podríamos derretirnos pisando la acera.
La situación es la siguiente: tú tienes tu cuarto con la puerta cerrada, y además está frequito porque la noche anterior te aseguraste de tener el aire o el ventilador en su defecto puesto para que hiciera frío. Pero tú madre se despierta a esas horas inhumanas, las 7 u 8 adm (adm = Antes de lo Dictado Moralmente = 11 o 12 de la mañana, casos extremos las 3 de la tarde, a una hora y media de la hora del café) y piensa "madre mía, llevo sin ver a mi hijo desde ayer, voy a ver si está bien". Madres del mundo: hemos estado durmiendo, no tomando drogas, ni tampoco nos hemos ido a un viaje alrededor del mundo como si fuéramos los reyes magos o papá noel. Pero tu madre entra en tu cuarto y te abre la puerta, se acerca sigilosamente y te planta un beso. Yo lo llamo el "Beso Durmiente con Efecto Retardado". Se trata del beso de la bella durmiente, el de la película de Disney. Lo del efecto retardado es porque a la media hora ya te estás despertando de tu profundo sueño, y como no te ha cerrado la puerta empiezas a sudar, te duele la cabeza, tienes hambre, y otras sensaciones desagradables que vendrán según como hayas pasado la noche.
Lo peor puede ser cuando tu madre entra en tu cuarto a cualquier otra hora del día. Tú te has afanado en enseñarle a tu madre a llamar a la puerta, pero a tu madre eso le da igual. Se la suda, como quien dice. La conversación acaba siendo más o menos así:
-Toc, toc
-¿Quién es?
-Tú madre
-Ahora estoy ocupado, no entres
Tú madre entra igualmente
-Es solo un momento para dejarte ropa
-Mamá, por el amor de Dios, te tengo dicho que no entres, ¿y si estuviera haciendo algo qué?
-¿Algo de qué?
-¡Pues yo que sé! Pero imagínate que estoy haciendo algo que no quiero que veas, y tú pasando como te da la gana.
-Anda ya, si lo que no te haya visto ya. ¿Quién crees que te limpiaba cuando eras chico? ¿Tú padre? ¡Ja!
-Mamá, eso era cuando era chico, ahora soy mayor.
-¡Uy! Mira como me tienes la cama. Y la mesa. ¿No te da na?
-¿Na de qué?
-¿Y si viene alguien y lo ve todo así? ¿No te da vergüenza?
-Mamá, no va a venir nadie. La gente suele avisar, no se presenta por la cara diciendo que quiere entrar y registrarnos la casa. Además, ¿para qué querría nadie entrar a mi cuarto? Y aunque quisiera yo no le iba a dejar entrar así que no pasa nada.
-Pero puede pasar, puede venir alguien y ver tu cuarto. ¿No te da cosa que lo vean así? Anda, vamos a hacer la cama.
-Pero mamá...
-¡Que hagas la cama!
Te pones a hacer la cama
-Madre mía, parece mentira que con lo grande que eres no sepas todavía hacerte la cama
-Mamá, si la estoy haciendo bien
-Bien, dice. Eso no se hace así, el dobladillo se mete por dentro, pero antes tienes que doblar el filo para que salga y se quede bonito.
-Pero mamá, si a mi me gusta así, ¿qué mas da?
-¡Claro que da! Así no se hace la cama, anda trae que tú se ve que no estás por la labor de ayudar a tu madre
-¡Pero si no me dejas hacerla!
-Como para dejarte, si ni siquiera has sacudido bien la sábana ni nada.
-¡Pero si me has tenido media hora sacudiendo la sábana!
-Deja de quejarte y ponte con la mesa que la tienes llena de cosas por todas partes.
-Pues yo sé donde está cada cosa.
-¡Pero yo no! ¿Y si luego me encuentro algo donde lo dejo? Como lo tienes todo puesto donde te da la gana, ¿qué hago? ¿Te lo dejo encima de la cama y que lo coloques tú también donde quieras?
-Pues en verdad no estaría mal...
-¡Pues no! Así no se hacen las cosas. Ya estás recogiendo tu cuarto y poniéndolo todo donde debe estar. ¡Vamos!
Tras terminar de hacer la cama y de recoger por fin tu cuarto tal y como tu madre lo tenía planeado en su cabeza, a parte de otro par de discusiones sobre lo perro que eres, por fin tu madre se marcha del cuarto. Pero a los cinco minutos llega tu padre.
-Aquí hace frío
-Papá, afuera hace calor
-Porque estamos en verano, es normal
-Pues por eso aquí hace frío, para no asarme.
Si tu padre se parece al mio, no te dirá más. Se moverá solo por tu cuarto buscando el mando del aire hasta que lo encuentre. Te subirá la temperatura a 26º y te pondrá el ventilador al mínimo. Por último se irá llevándose el mando consigo. Antes de cerrar la pueta:
-Por cierto, llevas todo el verano pegado al ordenador, ya podías dejarlo y dedicarte a hacer algo de provecho
-Papá, he salido limpio del curso, estoy de vacaciones y no tengo nada que hacer, ¿qué quieres que haga?
-Que trabajes y dejes el portátil
Antes de que puedas responder cerrará la puerta y se irá.
Bienvenidos a mis vacaciones de verano.
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