sábado, 27 de abril de 2013

Revisión de Exámenes: Walkthrought

Si eres una persona normal, estoy seguro de que alguna vez has tenido un examen que, si bien no ha sido de los mejores que has hecho, ha sido el peor de toda tu vida. Como si de una novela de suspense se tratara, el/los profesor/es que te lo corrigen se toman su tiempo para hacerlo: salen a pasear, van al cine, algunos se buscan la excusa perfecta con seminarios y exposiciones fingiendo viajes a Chile cuando luego no son capaces de salir de la puerta de su dormitorio y otros, los más sinceros, te miran a la cara y directamente, de la forma más natural del mundo, te dicen: "Yo no trabajo los fines de semana". Dios también se tomó un día de descanso y así nos va.

Así que, 15 días después de haber hecho tu examen, y a cuatro días de que las actas se cierren, recibes un correo del susodicho. "Ya tenéis las notas provisionales de la asignatura de XXJYK?! en la plataforma". Sin embargo, tú no miras el correo. Tú te has enterado por la calle, mientras hacías la compra, porque un amigo/compañero/alguien te ha mandado un mensaje para decirte que las notas ya están puestas.

Tú, que llevas 3 horas comprándote un maldito paquete de galletas y ya has escuchado 174 veces la sintonía del Mercadona, maldices al viejo que está delante tuya y que por culpa de la artrosis se le han caído las monedas al suelo por octava vez consecutiva. Otra vez se agacha. Otra vez el dolor de espalda. Coges el móvil e intentas acceder a internet:

1. Mercadona no tiene wi.fi.
2. Se te acaba de acabar la batería del móvil.

Desesperado, le coges el dinero al viejo y pagas por él. Le das un euro y cincuenta céntimos a la cajera por el paquete de galletas y observas impaciente cómo se equivoca al meter al clave en la caja y que tarda más de tres minutos en hacer la resta 1.50-1.25 y darte el cambio con una moneda de 20 céntimos, dos monedas de 2 céntimos y una de 1céntimo, mientras te dice con una sonrisa: "Perdona, es que no me quedan monedas más grandes" y tú recuerdas que entre las monedas del viejo había 4 monedas de 5 céntimos. La miras con una mezcla de asco y odio y sales corriendo hacia tu casa, convirtiéndote de repente en un saltador de obstáculos profesional.

El ordenador tarda 15 minutos en encenderse, y mientras esperas que Windows termine de instalar y preparar las actualizaciones que se ha descargado porque sí y que tú nunca sabes cuáles son ni qué hacen y que luego nunca cambian nada porque el ordenador sigue exactamente igual, decides poner a cargar el móvil como último recurso.

Cuando por fin te funciona internet en el ordenador abres corriendo tu correo. 2º fallo: Te han dicho "en la plataforma", y los has pensado todo el camino hasta llegar a tu casa, pero aun así tú abres tu correo y miras el correo que te ha enviado el profesor a través de la PLATAFORMA esperando que aparezca tu nota, que las haya enviado como archivo adjunto. Pero no están. Y tu impaciencia aumenta cada vez más llegando a la irritabilidad.

Así pues abres la plataforma, encuentras el archivo y lo abres y por fin ves tu nota. Independientemente si has aprobado o suspendido es una nota baja. Para tí es baja. No te lo puedes creer y lo lees tres veces para asegurarte. Como aun estás en la fase de negación, repasas mentalmente el examen, cada palabra que pusistes, cada pregunta y cada cálculo que hicistes. Ahora entras en la fase de negociación y decides ir a revisión. Vuelves para atrás y miras la fecha. Sólo hay una revisión, es el día siguiente y sólo son dos horas. Sois 120 personas en clase y tú sólo conoces a cuatro que sabes que no van a ir. Además, una de las horas te coincide con una clase importante. La vida es una mierda. Ahora estás en aceptación.

Al día siguiente, tras saltarte la clase porque no te queda otra y enviarlo todo a la mierda cinco veces, vas a revisión. Vas sin esperanzas, pero te deprimes igual cuando ves que el último es el número 20. Tras escuchar todas las quejas y repasar el examen con todos, tras una hora esperando, con hambre y desesperación, por fin te toca. Todos los anteriores a tí han tardado media hora cada uno, pero en cinco minutos el profesor te ha dicho tus fallos, te ha dicho por qué, cuánto y cómo te lo ha quitado y ya has salido.

Resultado final: te ha subido dos décimas. A otros compañeros tuyos les ha llegado a subir 2 puntos. Sigues suspenso. Bienvenido a Septiembre :)

sábado, 2 de marzo de 2013

No sé qué hago con mi vida - parte 30

Madre mía, como pasa el tiempo..... Ya se me había casi olvidado que esta cosa pseudo rara existía y que la escribía yo. Digo casi porque quiero mencionar a aquellos (AQUELLOS) que me lo han recordado muchas (todo el tiempo) veces.

Hoy ha sido un día muy aburrido, y aunque estoy muy ocupado (os recuerdo que tengo vida: duermo, como, existo, duermo, etc) nada mejor para aliviar el sufrimiento de la rutina diaria que recordar viejas glorias pasadas (lo gracioso de esto es que sé que luego nadie lo leerá). Así que... ¿de qué vamos a hablar hoy? ¿Del futuro? ¿De política? ¿Economía? ¡¡PUES NO!! Para eso existe el telediario y los periódicos. Además, siempre están aquellas personas que conoces pero que nunca has hablado con ellas de nada y cuyo tema de conversación es:
-¡Hola!
-¡Hola!
-....
-....
(bis x 15 veces)

-Hey, ¿te has enterado de lo de (nombre de político/famoso/videodeyoutube)?


Dependiendo de quién seas la conversación se desglosa de la siguiente manera:

SI TU HACES LA PREGUNTA:

-No
-Pues que ha pasado tal cosa y..

SI ES DE RISA:

-y claro al final, pues eso jajaja
-Ah....

SI ES DE ENFADO:

-es que son unos hijos de puta, eh? la gente ya no sabe lo que hace
-ya ves


Pero si fuera al contario (TU TIENES QUE ESCUCHAR SU HISTORIA):

Prácticamente esto se desarrolla de la manera en la que lo miras fijamente a los ojos y te pones a pensar en tus cosas, te evades de la realidad, pueden ser 5 minutos, media hora o 3 segundos que al final tu conciencia será la que te devuelva en el momento final de la conversación. Justo en ese momento escucharás o el "jajaja" del primer caso o el sentimiento de reproche del segundo caso y la conversación será la misma. No hay ningún cambio, esto es igual para todos. Todos somos iguales de cabrones en la vida.

Pero puestos ha decir cosas que la gente hace mal, sabiendo que está mal, y que aun así se hace sin mala intención, la peor, la más humillante para el género humano es, sin duda alguna, estar atentos en la comida para coger más piezas que nadie de lo que queremos comer. Esto es así, no hay más.

Tú estás comiendo con tus padres, tus amigos o, porque te ha dado un arrebato de buena persona, con el mendigo de tu BBVA o Caja Madrid (ahora BANKIA) habitual. Pueden ser patatas, croquetas, frutos secos, aceitunas, berenjenas, pescado, carne, la botella de vino, da igual mientras se pueda comer. Tu cerebro solo puede pensar en ese momento "quiero más", y en ese momento empiezas a realizar un cálculo matemático de probabilidades en el que intentas calcular la velocidad necesaria para comer, coger más y al mismo tiempo coger de otras cosas para que no parezca que estás tan desesperado por comerte aquello que te obsesiona tanto. Empiezas a mirar a las personas de tu mesa, a calcular y observar lo que comen y con qué frecuencia, te das cuenta de que si tu padre está hablando con tu madre eso le retrasa a él, pero tu madre sigue comiendo igual o a una velocidad mayor proporcional al grado de interés que tenga en la conversación con tu padre. Pero si la distancia entre el plato y tu madre es demasiada sabes que no lo cogerá a menos que sea un verdadero antojo, porque todos somos unos vagos y no nos sale de las narices levantar el brazo más de lo normal para comer si tenemos cosas cerca. Calculas el grado de temperatura en el ambiente para saber si beberán más o menos, la influencia que la tele y el canal que estás viendo tiene sobre tu familia. La intensidad con la que el sol ilumina tu comida haciéndola resaltar sobre el resto.

El caso es que al final cogerás el último trozo y tu padre, en un momento de sabiduría ancestral mira al plato, echa un vistazo a la sala, y con una velocidad intelectual más alta que la tuya ya ha calculado que de los que estáis tú eres el que ha comido más, así que se gira, te mira y dice:

-Qué... ¿estaba bueno? Porque te lo has comido tu solo vaya.

Y al final no ha servido para nada.